martes, 16 de junio de 2009

Los Iluminatti

Los Iluminatti: la Orden de los Perfectibilistas o Iluminados de Baviera. Fue una sociedad secreta fundada el 1 de mayo de 1776 en Ingolstadt, Baviera, Alemania por el judío alemán Adam Weishaupt. Illuminati en latín significa "Los Iluminados".

Origenes: Fundador: Adam Weishaupt o Frater Spartacus (nombre real). Esta sociedad tiene el propósito de derrocar a los gobiernos y reinos del mundo además de erradicar a todas las religiones y creencias para unificar la humanidad bajo un Nuevo Orden Mundial con una moneda única y una religión universal, donde según sus creencias, cada persona lograría la perfección.

Los Iluminatti bávaros rápidamente se extendieron por Austria y otros puntos de Europa, afiliando a personalidades de la talla de Herder, Goethe, Cagliostro, el Conde de Saint-Germain, entre otros.

Objetivos:

1. Abolición de las monarquía y de todo gobierno organizado según las tradiciones aristocráticas.

2. Destrucción del concepto de patriotismo y nacionalismo y sustitución por un gobierno mundial y control internacional.

3. Descrédito de cualquier tipo de religión, (sobre todo la destrucción de la Iglesia Católica Apostólica Romana) estableciendo un ateísmo oficial.

Religión versus Ciencia

El inicio del modernismo en occidente fue campo de batalla para numerosas contiendas; todas ellas encubrían un único asunto: La defensa del orden medieval, con el predominio de la Iglesia y su socia, la nobleza, hasta ese momento usurpador de todos los bienes de la tierra, versus, el avance del predominio modernista laico burgués; el capitalismo en desarrollo.

Estos dos grandes litigantes políticos empleaban como fundamentos:
1. El uno la Verdad revelada por Dios
2. El otro la Verdad revelada por la Ciencia ecuménica y universal

De modo que Religión revelada y Ciencia se disputaban el PODER y la REGENCIA de la sociedad.

A medida que el modernismo iba desplazando a la nobleza y el clero surge, en el seno del capitalismo, una nueva puja entre patrones y obreros, empleadores y empleados.

Así, decretada la igualdad de derechos entre nobles y plebeyos, laicos y católicos, faltaba todavía un nivelar las oportunidades sociales mediante la democracia política, el voto popular, etc.

La 1ª Guerra Mundial, la Guerra Civil Española y la 2ª Guerra Mundial tuvieron como motivo el afán de control social de una u otra idea.

"Entre estos dos titanes en lucha -la Ciencia y la Tecnología- la muchedumbre extraviada pierde la fe en su posibilidad de autosuperación y desciende aceleradamente a la condición animal".

Helena Blavatsky. Isis sin velo. Tomo I. Pág. 9

viernes, 12 de junio de 2009

Resultados de la búsqueda del Progreso

Los postulados positivistas predijeron el progreso que traería felicidad y bienestar al género humano a partir del desarrollo científico–tecnológico y de la generación del intercambio universal.

Ahora vemos que las cuantiosas riquezas producidas por la aplicación de aquellos principios se alejan cada día más de las bases de la sociedad. Llegaremos a 4.000 millones de hombres subsistiendo con menos de dos dólares diarios de ingreso, en los dos primeros decenios del siglo XXI.

No obstante, predomina la actitud reaccionaria de quienes miden el progreso no por la búsqueda de la humanización de la vida de las mayorías, sino por el beneficio minoritario, a la sombra de bellas abstracciones y a espaldas de la realidad concreta.

jueves, 11 de junio de 2009

Ser ortodoxo es seguir las prácticas, enseñanzas e indicaciones de los libros sagrados y antiguos.
Por lo tanto un modo importante de la ortodoxia va junto con la práctica correcta más que con una determinada creencia.

No creer en 'Dios'

Es posible ser positivista, creer en los fenómenos como generadores del acontecer del mundo, considerar que la Ciencia es la única capaz de dar respuestas, no creer en la existencia de un Ser o Voluntad Creadora, y aún así creer en la posibilidad de la salvación, porque esta última cuestión no es teológica, sino psicológica.

Esto es, uno sabe que su proceder deja huella, hace marca, zanja caminos, entonces puede intentar proceder para no perjudicar ni la reputación, ni la conciencia ni la personalidad de sus descendientes.

Y por último, es posible ser ateo y aún así decir -"¡Dios mío!", y rezar a los dioses, concebidos como voluntades trascendentes que están dentro del cosmos empírico antes que trascendentes a él. Y ésta es exactamente la postura mística de las culturas indoamericanas.

De igual manera, el ateísmo materialista no es incompatibles con el complejo de deidades socio-religiosas que rodea la vida cotidiana de un hindú ortodoxo (que ajusta su pensamiento a las escrituras sagradas y antiguas). El ateísmo en este contexto no es necesariamente antireligioso o indiferente a la religión.

La negación de la existencia de un Supremo Señor del Universo, en el contexto hindú, no debe ser igualado al conjunto de creencias sobre el mundo y la filosofía que bajo el nombre de ‘ateísmo’ hay en Occidente.

No dejarse estar siendo sólo bueno

El positivismo adhiere al propósito de que es preciso trabajar arduamente para crear un orden social y moral para el humano.
Al no haber quién nos proteja y guíe desde el más allá, los problemas sociales y morales han de ser analizados desde una perspectiva científica positiva que se fundamente en la observación empírica de los fenómenos y que permita descubrir y explicar el comportamiento de las cosas en términos de leyes naturales, o de causa-efecto.

La razón y la ciencia como únicas guías de la humanidad capaces de instaurar el orden, sin apelar a oscurantismos teológicos o metafísicos

Las respuestas positivistas, materialistas, son ateas; niegan la existencia de los 'Dioses' como númenes a los que estaríamos ligados, y en cambio afirman que el humano es pura materia con experiencia, y sólo puede encontrar respuestas realistas por medio de la razón y la ciencia.